El parque natural de ses Salines de Ibiza y Formentera está situado entre las dos Islas Pitiusas, se extiende al sur de Ibiza y norte de Formentera, incluye el brazo marino que les separa y ocupa un territorio aproximado de 2.833 hectáreas terrestres y unas 13.000 hectáreas marinas.
En el parque se encuentran gran variedad de ambientes con características ecológicas diferentes: los estanques salineros; las playas; los cordones dunares con sabinas centenarias; los acantilados y las costas rocosas, donde se encuentran animales como el halcón marino y el águila pescadera; y los islotes de Es Freus.
El medio marino representa el 75% del territorio del parque y se caracteriza por la importancia ecológica de las praderas submarinas de Posidonia oceánica. Esta planta marina, exclusiva de nuestro mar, favorece el mantenimiento de las poblaciones de peces y organismos marinos, oxigena las aguas y las mantiene limpias y transparentes, preserva las playas del efecto erosivo del oleaje y mantiene la dinámica natural de los sistemas dunares. Estas praderas, las más bien conservadas del Mediterráneo, están declaradas Patrimonio de la Humanidad.
Unas 178 especies de plantas dan color a este parque natural. Aparecen representados los pinares mediterráneos, los sabinares costeros y la vegetación que rodea los estanques, los sistemas dunares y la vegetación litoral de los acantilados.
En el Parque Natural han estado censadas unas 210 especies de aves. Destacan las poblaciones de aves acuáticas, como los flamencos, el “xerraire”, "l’annera blanca”, el “picaplatges camanegra”. Y las de aves marinas como, la gaviota de pico rojo o el “virot”. Otras especies animales destacables en el ámbito terrestre son la “sargantana pitiüsa” que como su propio nombre indica, endémica de las pitiusas y que se presenta con subespecies diferentes a los islotes ; la rata de cola blanca , en Formentera y diversas especies de caracoles y escarabajos endémicos.
Los vestigios de civilizaciones antiguas y las pisadas históricas en las Pitiusas también son presentes en el Parque Natural. Así se manifiesta en los restos encontrados en el yacimiento de sa Caleta y en las torres de defensa dispersas a lo largo del litoral del parque.